Los hábitos y las costumbres son aquellas cosas que uno establece en su vida, y que caracterizan o marcan a las personas. Es por ello que debemos distinguir entre buenos y malos hábitos para que los que son malos no lleguen a dominar nuestras vidas y para los que son buenos hábitos produzcan cosas espectaculares todo el tiempo. El Apóstol San Mateo nos narra en el capítulo 2 de su evangelio el pasaje que habla de la visita que unos magos hicieron al recién nacido Jesús en Belén y de esa historia uno puede tomar como ejemplo cuatro buenos hábitos para implementar y así permitir que algo espectacular nazca en nuestras vidas.
Hay que evitar las negativas que se presentan.
Estos magos venían de lejos, eran extranjeros, pertenecían a otra cultura, tenían otro idioma, quizá no conocían bien los caminos porque tuvieron que ser guiados por una estrella; pero ellos enfrentando la manipulación de un Herodes que era malo, llegaron a donde el niño Jesús porque superaron esas cosas negativas y pudieron experimentar algo extraordinario que muchos de su época no pudieron. Quizá tú seas un extranjero, quizá pertenezcas a otra cultura, hables otro idioma, no conozcas mucho como moverte de un lugar a otro y entonces necesitas poder superar cada una de esas cosas negativas para así también experimentar las cosas extraordinarias que Dios tiene para ti en esta nación. Se vencen las negativas por discernir entre lo bueno y lo malo y para ello uno necesita apoyarse en buenos amigos como hicieron estos magos y fortalecerse en la verdad usando la Palabra de Dios.
Hay que estar predeterminado a la dirección Divina.
Los magos ya habían decidido encontrar al niño con anterioridad (habían predeterminado) y por eso no se detuvieron hasta cumplir su objetivo. Cuando vieron la estrella, en su mente y en su corazón decidieron dejarse guiar por la Mano de Dios y cuando oyeron lo que los escribas decían que estaba en las Escrituras, fueron inmediatamente a Belén de Judá porque esa era la dirección Divina. Algo que ni Herodes ni los escribas hicieron. Cuando uno llega a los pies de Cristo, uno comienza a escuchar la dirección y uno comienza a predeterminar basado en la fe, que cumplirá con lo que Dios dice porque hoy también hay una estrella que nos da dirección y nos guía en nuestro camino para llegar a la meta y esto es sólo por la misericordia de Dios.
Hay que cultivar una verdadera actitud de respeto dentro de uno mismo.
Los magos tuvieron discernimiento para desconfiar de Herodes pero aún así le respetaron porque eran respetuosos de la autoridad del país; eran respetuosos de la fe de los judíos en las Escrituras pero también eran respetuosos de la gente sencilla como el niño Jesús, su joven madre y un humilde carpintero llamado José. El mundo debe ser manejado con respeto pero hoy en día no se cultiva mucho el respeto porque los jóvenes no respetan a los padres, los ciudadanos no respetan a las autoridades y hasta dentro de la iglesia se ve falta de respeto; pero es hora de respetar no sólo al que nos puede dañar sino mantener una actitud permanente de respeto para con todos y lo espectacular comenzará a llegar a la vida.
Hay que amar de todo corazón.
Estos magos no volvieron a Herodes porque se habían dado cuenta que en el corazón de Herodes no había amor para nada y por ello ese gobernante no había visto la estrella. El amor todo lo puede y hace que todo sea diferente y si nosotros amamos de todo corazón estamos abriendo nuestros corazones y vida a las cosas espectaculares que Dios quiere que experimentemos.