Jesús era carpintero de oficio. Esto no debe sorprendernos ya que Él ha estado en el negocio de la construcción desde la fundación del cosmos. Afortunadamente, Él no abandonó esta vocación cuando entró en este mundo hace 2000 años. Él aún sigue construyendo hasta hoy. . . no tanto la estructura física del universo, pero en la vida personal de gente como usted y como yo.
Como todo gran constructor, el compromiso del Señor para construir nuestra vida en un “edificio” fuerte y completamente funcional comienza con la preparación minuciosa de una base adecuada. Como todos sabemos, los cimientos requieren excavación, nivelación y muchas otras cosas. Cuando se logran estas cosas de preparación, Él mismo se coloca en nuestras vidas como la base sobre la cual construir el resto del “edificio”. Como lo afirma la Biblia, ¡Su fundamento es seguro, es sólido!
Sobre esta sólida base, el Señor continúa la construcción del diseño completo del “edificio”, con algunos materiales muy importantes. Los materiales primarios que utiliza (aunque hay muchos otros) son la plenitud del Espíritu, la Palabra de Dios, comunión de la iglesia local y los actos de servicio. Sin estos materiales, nuestros edificios nunca serían completos. Afortunadamente, a medida que avanzamos por la vida, Jesús siempre estará poniendo sus toques finales en nosotros…haciendo alguna remodelación o incluso añadiendo habitaciones a nuestras vidas. Esto toma tiempo y esfuerzo para hacerlo bien, pero cuando se le permite terminar el trabajo, nos daremos cuenta de que es un trabajo increíble… un trabajo que agrada al Maestro Carpintero y nos satisface a nosotros personalmente.
Con demasiada frecuencia, algunos de nosotros nos resistimos a dejar que el Señor haga el trabajo que necesita ser hecho en nuestras vidas. Quizás algunas veces solemos aplazar algunos de sus proyectos de edificación e incluso tratamos de "cortar esquinas". Sin embargo, podemos confiar en el Carpintero... porque Sus Planes para nosotros siempre son buenos (Jeremías. 29:11).
Por lo tanto, si usted necesita un poco de mantenimiento o un trabajo masivo, llame al Maestro Carpintero, Jesucristo. Será la única llamada que usted necesite hacer. El costo del trabajo ya ha sido pagado en su totalidad hace 2000 años, en la cruz. Su mano de obra es precisa. Le presta atención a cada detalle. El momento de su construcción es siempre perfecto. Si usted le permite construir su vida, nunca se arrepentirá del resultado final.