LA INICIATIVA NO ES PARA COBARDES
¡Que airecito tan sabroso golpeaba la cara en el poblado de San Isidro! La gente con sus caras y mejillas sonrosadas se envolvían en los quehaceres del campo. Grandes sembradíos de maíz y fríjol se desprendían de las laderas, en la falda del volcán.
Esa mañana Javier había comenzado su cosecha de maíz. Era abundante, ¡que va, me quedo corto! Era superabundante. Necesitó de varios camiones para poder sacar todo el fruto de su siembra. ¡Pero había algo raro! Sus vecinos habían sembrado la misma semilla, le habían dado el mismo cuidado y habían pasado por las mismas circunstancias que Javier; pero su cosecha no era tan abundante. Le preguntaron a Javier cuál era su secreto; y simple, como él es, les dijo: “Hace muchos años yo tomé la iniciativa de hacer a Dios socio de mi negocio, y desde ese tiempo le doy a Él la mitad de todas mis ganancias”.
En efecto, Javier había sido un muchacho muy malo; entregado a las drogas, el licor y la prostitución. Un día tuvo un encuentro personal con Dios, y Javier tomó muy en serio al Señor Jesucristo. Simplemente vivió para Él. Javier soñó con salir de su estado miserable mediante el trabajo duro. Pero sin educación ni ninguna otra formación, sólo le quedó mirar a la misericordia de Dios para que lo guiara.
Johann Wolfgang von Goethe, el escritor alemán, dijo: “Lo que quieras hacer o lograr, suéñalo y comienza a hacerlo…”. Y eso fue lo que hizo Javier. Quería algo, lo soñó; midió sus posibilidades y supo que él sólo no podía. Por eso se buscó un socio. ¡El mejor socio del mundo! Y las bendiciones materiales y espirituales siguen lloviendo sobre Javier y su familia.
Mis estimados lectores, el gran secreto de la vida es dar los pasos necesarios para lograr el triunfo. Un amigo mío dice: “Cuando tú das el primer paso, ya haz andado la mitad del camino”.
Y no se pueden dar pasos, a menos que éstos nos guíen hacia un encuentro personal con Dios. Él, el Padre celestial, se reveló a sí mismo en la persona de Jesucristo. Es Jesús que nos dice cómo es Dios y qué hace.
Si de verdad quieres ser un ser humano triunfador, yo te llamo hoy a que tomes tu vida así como es: con crisis, problemas, luchas, dolores, pecados y sueños, y se la rindas incondicionalmente a Jesucristo. Toma la iniciativa de dar el paso que es necesario. Hace más de dos mil años, Dios dio su paso al subir a una Cruz y morir allí por ti. Allí llevó tus pecados, tus dolores y tus enfermedades. Ahora, llévalo tú a Él en tu corazón.
Jamás, y reitero, jamás habrá triunfo verdadero en la vida, sin Jesucristo. Él es quien da verdadero sentido a la vida. Deja que Él sea tu socio y te ira bien.
(Este mensaje fue predicado originalmente en el programa radial “Un Momento con Alberto Mottesi” transmitido diariamente en más de 2.000 emisoras)
ALBERTO MOTTESI EVANGELISTIC ASSOCIATION
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