“CUANDO EL ESPÍRITU DE DIOS CAMBIA”
Por Alberto H. Mottesi
Era alto, hermoso, de noble semblante. Tenía cuerpo atlético y músculos de acero. Era capaz de tumbar un toro con sus manos y domar un potro en pelo. En las tareas del campo no tenía rival. Y si se tratase de desollar una res, o marcar un novillo o arriar una tropa por entre ásperas quebradas, siempre era el primero.
No era un gaucho de las pampas argentinas, ni un charro de México, ni un vaquero de Texas. Era Saúl, un personaje de la Biblia. Saúl era un joven de la familia de la tribu de Benjamín. Fue escogido como primer rey de Israel. Los israelitas, contra la voluntad de Dios, habían exigido tener rey a la manera de los demás pueblos de la tierra. Dios cedió a su capricho, y les concedió tener rey.
Nunca lo hubieran hecho. Mucho mejor les hubiera sido si Dios, el Eterno, el Todopoderoso, el Justo, el Santo, el Invisible, pero Real, hubiera sido su Rey sempiterno. Pero quisieron un rey humano, y un rey humano les concedió Dios.
Saúl tenía más condiciones para boxeador que para rey. Hubiera hecho mejor papel en la tapa de una revista de hombres musculosos que en el trono de su pueblo. Pero fue elegido rey, y como rey tuvo que desempeñarse. Sin embargo, Dios hizo algo con Saúl. Como necesitaba una preparación especial para el elevado cargo que le daban, entonces Dios lo ungió con poder espiritual.
Mandó al profeta Samuel, el hombre más sabio y más espiritual de su tiempo, y le dijo que ungiera a Saúl con aceite y lo proclamara rey. Y Samuel, el profeta, lo hizo con estas palabras:“El Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo”.
Meditemos en estas palabras de Samuel: “El Espíritu de Dios vendrá sobre ti con poder... y serás mudado en otro hombre”. Toda esta historia se lee en el capítulo 10 del primer libro de Samuel, en la Biblia.
El único poder capaz de cambiar por completo a un individuo, es el poder del Espíritu de Dios. No hay otra fuerza espiritual más grande, ni hay otro poder más fuerte.
Saúl fue cambiado de un rústico y estólido vaquero, en un hombre capaz de reinar sobre un país, dirigir sus ejércitos, ganar tremendas batallas y echar las bases de un reino político permanente. “Serás mudado en otro hombre”, le había dicho Samuel y entonces, “haz lo que te viniere a mano, porque Dios está contigo”.
Cuando Jesucristo viene a nuestra vida, para llenarla de Su presencia, nosotros también somos transformados en nuevas criaturas.
DALE A DIOS LA OPORTUNIDAD DE HACER DE TI, UN SER HUMANO EXTRAORDINARIO.
(Este mensaje fue predicado originalmente en el programa radial Un Momento con Alberto Mottesi transmitido diariamente en más de 2000 emisoras)
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