COMO MANEJAR MEJOR LA LENGUA PARTE II
"Principios para una Fe funcional"
Pastor Jorge G. Monzón
En nuestra edición anterior dijimos que antes de hablar de alguien o de algo, debemos hacernos preguntas como las siguientes y contestarlas en voz alta:
¿Es productivo? Lo que voy a expresar ¿causara algo beneficioso?
¿Edifica? Lo que mi lengua comunicara ¿será para edificación?
¿Es necesario? Lo que voy a decir ¿será necesario que lo diga?
¿Es seguro? Lo que declare ¿estaré 100 por ciento seguro de ello?
Si lo que tienes que decir no pasa esa prueba, comprométete a: ¡quedarte con la boca cerrada!
Y esto me hace reflexionar sobre una anécdota de un autor desconocido que leí y quisiera compartirla con nuestros respetados lectores: Una chica estaba esperando en la sala de embarque del aeropuerto para tomar su vuelo. Como le quedaba un largo rato de espera, decidió comprar un libro y un paquete de galletas. Después, buscó la sala del aeropuerto más tranquila para poder leer en paz.
Al rato, un hombre se sentó en el asiento de al lado y abrió una revista. Entre ellos sólo quedaba el paquete de galletas. Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. La chica se sintió indignada, pero no dijo nada. Pensó: "¡Qué descarado, si yo fuera más valiente, le llamaría la atención!". Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre también comía otra. Aquello le ponía tan furiosa que no conseguía concentrarse ni reaccionar. Cuando quedaba sólo una galleta, se preguntó: "¿Qué hará ahora este aprovechado?".
Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella. A nuestra protagonista ya le pareció el colmo y se puso a resoplar de la rabia que sentía. Cerró su libro, tomó sus cosas, y se marchó a la sala de embarque a esperar allí el aviso para subir al avión.
Ya en pleno vuelo miró dentro del bolso y, para su sorpresa allí encontró el paquete de galletas ¡intacto! Sintió tanta vergüenza.... ¡Había olvidado que lo tenía guardado! Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que había estado. El hombre compartió sus galletas sin sentirse indignado, nervioso o alterado. Y ya no estaba a tiempo, ni tenía posibilidad de ofrecerle a aquella persona una explicación o pedirle disculpas. Pero si podía razonar; "¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones precipitadas cuando lo que deberíamos hacer es observar con más atención?"
Y recordó que existen cuatro cosas que NO pueden ser recuperadas:
1. Una palabra, después de haberla dicho.
2. Una oportunidad, después de haberla perdido.
3. El tiempo, una vez que ha pasado.
4. Una piedra, después de haber sido lanzada.
APLICACION PERSONAL: Colosenses 4:5-6 (Versión The Message) “Utilicen sus cabezas ya que como ustedes viven y trabajan entre extraños. No se distraigan por ningún truco. Hagan lo mejor de cada oportunidad. Tengan gracia en sus conversaciones. La meta es poner en evidencia lo mejor de otros en una conversación, no ponerlos abajo, para no cortarlos.” Para dejar más claro el principio bíblico uso la versión Lenguaje Sencillo, la cual dice: “Usen su inteligencia para saber cómo deben tratar a los que no confían en Cristo. Aprovechen bien cada oportunidad que tengan de conversar con ellos. Hablen siempre de cosas buenas y díganlas en manera agradable, y piensen bien cómo hay que contestar a cada uno.” Podemos entender que sabiendo usar bien la lengua será un instrumento de bendición para muchas personas, podremos estar en cualquier lugar y convivir con cualquier tipo de personas, comportándonos prudentemente y con discreción. Pon en tus labios palabras sazonadas, deja los gritos, amarguras, quejas, palabras sin sabor, y toma dominio de tu lengua para el bien de tu alma.
Pastor Jorge G. Monzón
Iglesia de Cristo Elim, San Gabriel Valley
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